Archivo de Noviembre 2007

Abriendo los ojos

Noviembre 26, 2007

podía ver el cielo blanco de su piso. Amarillento por la luz de las bombillas.

Los ojos como platos. Sin pestañear casi. Los brazos cruzados bajo su cabeza. Las piernas en alto y su corazón bombeando sangre oscura a todas las pequeñitas particulitas de su cuerpo. De eso a lo que llaman células.

Amarillento por la luz de las bombillas. Dejando caer su brazo sentía el frío del suelo. “Joder, qué frío en invierno…”. Las seis y 8 minutos de la mañana. Y veinte nubes se metieron hace rato por una pequeña rendija de la ventana y ahora no hacen más que esconderme el cielo blanco. Dicen en algunos sitios que las nubes son esponjosas. Pues estas son del carajo de frías. Parecen charlar entre ellas y se dirigen miradas vacías.

El suelo sigue frío y alguien ha cerrado la ventana. Bzzzzz. Algún mosquito que tampoco se quería perder la fiesta.

Me levanto mordiéndome el labio y descalzo siento el suelo como si fuera mío. Dejo a la trupe encerrada en la habitación. “Me voy de aquí, joder. No me dejáis dormir”. Los perros de papel ladran en la puerta de la cocina.

Y todo eso por abrir los ojos. Voy a cerrarlos un ratito a ver si me da por dormir. Pero no dejo de morderme el labio. Así sé que sigo vivo. Así sé que sigo sintiéndome. Y de vez en cuando toco el suelo con la punta de mis dedos. El suelo ese frío.

En fin.

…y ayer fue otra vez lunes

Noviembre 10, 2007

y mañana lunes de nuevo. O peor, el enemigo de los sábados, el amigo-gran-amigo de los lunes: el domingo.

Un día el domingo crecerá y crecerá y crecerá, y será capaz de coger frutos de los árboles, y lanzarlos con tanta fuerza que quizás nos demos cuenta de que jamás debimos dejarlo alcanzar tal poder. Pero no. Nosotros somos pequeños entes apenas vivos que utilizamos sin ningún ansia el aire que respiramos para que entre y salga y nada más. Y nuestro cerebro no se pudre porque alguien que era muy sabio, mucho más sabio que los más sabios, aquel único ente que podía comer del árbol de la sabiduría, lo encerró en una cavidad llena de un líquido maravilloso y protegida por hueso hueso hueso.

Mañana será un día más. Un día nuevo y luminoso. Aquel día en que el sol brilla, no sé por qué ( ¿pero , por qué?) , más que el resto de los días de la absurda semana, cuarta o tercera del mes. Sea cual fuere el mes del dichoso año.

Y por lo tanto, mañana volverá a ser lunes. Otra vez. Como decía uno, y decía bien: “hasta un reloj parado acierta al menos dos veces al día”.

República independiente de mi sofá

Noviembre 1, 2007

Sigo en mi sofá. Mi mejor amigo. Aquel que pasa conmigo más horas que cualquiera de las personas que existen en esta tierra.

Mi sofá limita al norte con un televisor, que grita habitualmente sin que nadie le preste atención. Me gusta su musiquilla absurda, y mi vista se pierde de vez en cuando entre sus grandes píxeles. Al sur con el balcón, que de vez en cuando visito para descansar la vista. Al este con una ventana cuya persiana hace meses que no quiere subir. Al oeste hay un océano y luego varios islotes con poco significado. Excepto el router wireless. Sin él, mi sofá sería otro mueble más en el que no tendría nada que hacer.

Por cierto… dónde he puesto mis gafas?… voy a por mi brújula…