y mañana lunes de nuevo. O peor, el enemigo de los sábados, el amigo-gran-amigo de los lunes: el domingo.
Un día el domingo crecerá y crecerá y crecerá, y será capaz de coger frutos de los árboles, y lanzarlos con tanta fuerza que quizás nos demos cuenta de que jamás debimos dejarlo alcanzar tal poder. Pero no. Nosotros somos pequeños entes apenas vivos que utilizamos sin ningún ansia el aire que respiramos para que entre y salga y nada más. Y nuestro cerebro no se pudre porque alguien que era muy sabio, mucho más sabio que los más sabios, aquel único ente que podía comer del árbol de la sabiduría, lo encerró en una cavidad llena de un líquido maravilloso y protegida por hueso hueso hueso.
Mañana será un día más. Un día nuevo y luminoso. Aquel día en que el sol brilla, no sé por qué ( ¿pero , por qué?) , más que el resto de los días de la absurda semana, cuarta o tercera del mes. Sea cual fuere el mes del dichoso año.
Y por lo tanto, mañana volverá a ser lunes. Otra vez. Como decía uno, y decía bien: “hasta un reloj parado acierta al menos dos veces al día”.
Noviembre 13, 2007 a las 6:26 pm
A mi me das más miedo el viernes, cuando ves que siguen faltando mil cosas por hacer y hay una semana menos. Pero como a todo hay que buscarle el lado bueno (o eso nos decían en Barrio Sésamo) me pongo a pensar que tengo una nueva semana por delante, y antes de que empiece…2 días para estar contigo…casi de forma automática aparece la sonrisa y las pilas se recargan.