En mi cabecita sólo hay palabras de incienso.
bam bam bam botafumeiro arriba… bam bam bam botafumeiro abajo.
y el olor embriaga mis tardes de “tumbada” en la camita mirando odios pinchudos pegados en el techo.
Y hasta mañana si Dios quiere.
En mi cabecita sólo hay palabras de incienso.
bam bam bam botafumeiro arriba… bam bam bam botafumeiro abajo.
y el olor embriaga mis tardes de “tumbada” en la camita mirando odios pinchudos pegados en el techo.
Y hasta mañana si Dios quiere.